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<title>www.hipertextos.bitacoras.com</title>
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<title>El Manuscrito de Omar Khayyam</title>
<link>http://hipertextos.bitacoras.com/archivos/2005/06/03/el_manuscrito_de_omar_khayyam</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://www3.sympatico.ca/ff.prince/khay1.jpg" title="Omar Khayyam"/><br />
Una Aventura Inédita de Sherlock Holmes   <b>por Carles Acózar</b><br /><br />- ¡Es terrible, Holmes! ¿Cómo ha podido suceder un desastre de tal envergadura? ¡Un barco así , con  todos los adelantos y una tripulación de competencia sobrada-mente contrastada!<br />
-  No le dé más vueltas, Watson, que se agita y su corazón no está para disgustos. Re-leer el Times seis veces más no solucionará nada.<br />
- Lo sé, Holmes, gracias. Pero no puedo dejar de pensar en Greenway, Maugham, Sommersbay...  sus familias y las de tantos miles fallecidos de manera tan dolorosa por un estúpido accidente.<br />
- ¿Le consolaría acaso asumir que no murieron por un azar fatídico sino por la vo-luntad maléfica de ciertos conspiradores criminales?<br />
- ¡Holmes! ¿Qué insinúa? ¿Sabe Ud.  algo?<br />
- Lo mismo que Ud., Watson, lo que explican los diarios de ayer y hoy de Londres y París. Aún no he podido leer la prensa extranjera del Club Diógenes pues la reciben al menos con una semana de retraso.<br />
- ¿Y?<br />
- Perdone, Watson. Entre las muchas riquezas que se han perdido para siempre - aparte el inconmensurable valor de las vidas humanas - ¿cuáles destacaría Ud.?<br />
- Supongo que las joyas sumarían muchos miles de libras, por la calidad y cantidad de pasajeros de primera clase... También había cuadros y esculturas irreemplaza-bles: un par de Troyon, varios Landseer, italianos y españoles...<br />
- Dos Goyas, un Ingres, algún Corot, un Burnjones... ¿Qué más recuerda  Ud.?<br />
- No sabría decirle; no he prestado excesiva atención a este apartado de la tragedia. Me importaba más lo humano. Sin duda en Lloyd’s estarán mejor informados.<br />
- No es mala idea. ¿Conoce Ud. a alguien de la compañía?<br />
- Sí, creo que sí. Aunque hace años que apenas nos vemos... ¿Realmente le interesa o intenta distraer mi angustia?<br />
- Me interesa, Watson, me interesa. A mí me sorprendió tanto como a Ud. que no percibieran un iceberg, cuando además estaban avisados de la deriva de éste desde bastantes horas antes.<br />
- Máxime cuando es época habitual de deshielo y el capitán lo sabía perfectamente.<br />
- Hasta el aprendiz de fogonero lo sabía.<br />
- ¿Y pues?<br />
         - Que una buena explosión realizada con el fantástico invento de ese sueco, Alfred Nobel, recientemente mejorado – según discretas observaciones de mi hermano: ¡ra-zones y secretos de Estado! – y ha dado un explosivo llamado trinitrotolueno o, para abreviar, TNT, en la zona de máquinas, donde casualmente parece que impactó el bloque, habría enviado al garete este navío y al propio de Poseidón.<br />
- ¿Un atentado? ¡Pero Holmes! ¿Quién podría actuar tan criminalmente? ¡Casi cinco mil personas muertas! ¡Y de todas las clases sociales!<br />
- Lo que descartaría a comunistas y anarquistas.<br />
- Supongo que sí; sin embargo algunos tal vez fueran capaces...<br />
- ¿Por demostrar, como todo el mundo ha podido ver para vergüenza general, que el trato dado a los pasajeros de segunda y tercera fue el mismo que se da al ganado dispuesto para el matadero? No es preciso viajar en un bajel de lujo para saber que las clases trabajadoras sobreviven más por algún hecho incomprensible y milagroso que gracias al salario que reciben y que su condición social, tanto en la guerra como en la paz, es la de simple carne de cañón y mano de obra barata. Yo, sinceramente, descartaría, por razón de clase, anarquistas y comunistas.<br />
- Siento que hay algo que no me cuenta, Holmes.<br />
- Es cierto, Watson. Por ello le interrogaba sobre los objetos de valor perdidos en el naufragio, porque Ud. es un hombre refinado que ama la poesía.<br />
- ¡Claro, ahora lo recuerdo! ¡Imperdonable olvido por mi parte! ¡Tremenda la pér-dida, amigo mío!!El manuscrito de Samarcanda!! Los Rubaiyyat de Omar Khayyam! Yo guardo con gran cariño la primera edición de Fitzgerald que adquirí en Teherán. La edición incluía un prólogo de nuestro embajador por aquellos años, Sir Perceval Karmatian.<br />
- ¿Armenio?<br />
- Su abuelo descendía de la nobleza armenia, aunque él es un hombre más bien poco aristocrático, más dado a frecuentar ambientes artísticos y literarios que té y galle-tas, con gustos  asaz refinados y exóticos.<br />
- ¿Por ejemplo?<br />
- Es un gran conocedor del mundo islámico, especialmente en lo que concierne a los sufíes y derviches.<br />
- ¡Ajá! ¡Podría sernos muy útil! ¿Conoce su dirección?<br />
- Por supuesto. Déjeme que mire la hora. Son las diez: estará llegando a su casa y, con suerte, llegaremos cuando acabe de cenar. Tiene unos horarios – o al menos los tenía antes – algo extravagantes. Sus dos criados hacen perfecto juego con él. Uno es sirio y el otro persa, ambos shiíes y  educados en Suiza.<br />
- Curiosa combinación y coincidencia: Omar es considerado un santo precisamente por los shiíes, el grupo islámico que vindica la austeridad de Mahoma y los cuatro primeros califas y espera el regreso del imam oculto, el Mahdí, quien, a la manera del Mitra persa o el Mesias  cristiano, vendrá al fin de los tiempos a poner justicia en el mundo.<br />
Entre los ismailitas shiíes, seguidores del séptimo imam , se desarrollaron dos movimientos  que asolaron su tiempo, los karmatas que se enfrentarían a los Omeyas y su lujo impropio del profeta y llegaron a poseer la Piedra Negra de la Kaaba durante 25 años; y los“hashshachins” o asesinos, que se autodenominaban  fidais o fedayins, los seguidores de Hassan ibn Sabbah, el Viejo de la Montaña, tres siglos más tarde.<br />
En la famosa universidad de Al-Azhar, en El Cairo, fundada por el califa fatimí Al-Hakim - quien desapareció un día creyéndose Dios mismo – se conocieron Omar, Hassan y Nizam al Mulk, mayor que ellos en edad, quien llegó a ser visir del califa turco Alp Arslan. Cuando aplicó la teoría política de su libro “Manual del hombre moderno” sobre el gobierno y persiguió aquellos grupos que se oponían a un Islam opulento y lujurioso frente al que predicó Mahoma de igualdad y justicia entre los hombres, como los karmatas, shiíes y jadiyíes. La respuesta de su amigo fue enviarle un joven fidais que le apuñaló antes de caer muerto por sus guardias.<br />
- ¿Cree Ud. que la secta de los asesinos existe aún y que ellos han hundido el barco para recuperar el libro?<br />
- ¿Qué llegaría a hacer un sikh del Punjab por defender su libro sagrado, el Guru Grant Sahib, Watson? ¿ Recuerda sus años en Afganistán e India?<br />
- Sí, Holmes. Grandes guerreros y un gran pueblo. ¡Lástima de su atraso!<br />
- Tampoco pueden agradecer al cielo nuestro adelanto...<br />
- No, ciertamente. Visto con la perspectiva de los años no les hemos servido de gran ayuda.<br />
- Colonizar no es civilizar, es ocupar, invadir. Así no se desarrolla una cultura; nin-guna sociedad puede someterse sin resistencia a otra por el imperio de las armas, ni aún con la mojigata excusa del desarrollo económico, como suelen canturrear nues-tros demagogos políticos. En su momento la propia iglesia romana se vanaglorió de sus mártires en defensa del simple nombre de Cristo.<br />
- Y eso sin considerar el valor de la obra en sí mismo pues, indudablemente, habría conseguido una fortuna en la subasta a la que iba destinado. Muchos cientos, y aún yo me atrevería – y no por mis magras posibilidades pero sí por algunos conocidos – a hablar de miles de libras.<br />
- O de guineas. Un premio para el anónimo propietario.<br />
- Propietaria. Si los rumores en su momento fueron ciertos se habló del deseo de Buckingham de librarse de una posesión incómoda.<br />
- O peligrosa. Algunos musulmanes shiíes pagarían tanto o un dirham menos que por la Piedra Negra si a alguien se le ocurriera subastarla. Póngase el gabán, Watson, que la noche es traicionera.<br />
- ¿Adónde vamos?<br />
- A conocer a Lord Perceval, ese embajador amigo suyo en Teherán y por el  camino                                                     me desgrana sus recuerdos sobre él, hasta los más nimios detalles.<br />
- Mucho deberé hurgar en mi memoria... Le vi por última vez hace diez años aunque nos conocimos hará ya una cuarentena... treinta y seis si recuerdo bien. Fue en 1876, en una recepción a la que nos invitaron para celebrar el compromiso de Lady Mail-ton con Sir Declan O’Feinn. Lord Karmatian era amigo suyo desde su estancia en Cambridge. Ambos eran excelentes deportistas y compartieron regata en tres ocasio-nes, dos de las cuales concluyeron con victoria para sus colores.<br />
- ¡Bravo por los leones de Bedford! La hermosa colección de paletas masónicas de los Russell también habrían valido buenas guineas en Christie’s...<br />
- ¡Ja! ¡Sí, Holmes: un buen montón. Al rato de conocernos derivamos la conver-sación hacia nuestra afición común: la caza. A resultas de la cordial camaradería compartimos varias cacerías, todo lo que se cocinó aquella temporada: corzos, ciervos, jabalíes y un par con buenos zorros. Durante seis o siete meses cultivamos una simpática amistad pese a que soy unos quince años mayor que ellos. Después se incorporaron a sus destinos diplomáticos y les perdí la pista.<br />
- Hasta unos años más tarde.<br />
- Ya estaba jubilado para entonces y recordáis que la salud de mi esposa era deli-cada. El especialista que la trataba nos aconsejó climas cálidos en invierno y solía-mos viajar por Italia y Grecia, luego Turquía, Siria, Palestina, Jordania, Iraq e Irán... Fueron unos años muy hermosos... ¡los últimos! ¡Cielos, Holmes, cuánto la añoro!<br />
- Lo sé, Watson. Tuvo Ud. la suerte de tener en Mary una abnegada esposa a quien amó muchos años con fervor y veneración sin duda correspondidas, mas ha de pen-sar en su delicado corazón... y en Lord Karmatian.<br />
- Sí, fue en Teherán, la primavera de 1901, primer año del siglo XX, como ya comen-tamos entonces. Visitamos la embajada para inscribirnos, como hacíamos siempre. A Mary le encantaba amontonar estampillas en el pasaporte y enseñárselas a las ami-gas  durante el verano: viajaban a Stonehenge como quien alcanza el fin del mundo.<br />
El caso es que Perceval era el embajador y cuando supo que estábamos allí salió efu-sivamente a recibirnos, nos hizo entrar en su despacho y se puso a nuestra completa disposición, para cuanto nos cupiere en gana. Fue amabilísimo y muy cortés: cautivó a Mary. Había adelgazado un tanto y su piel pasaba  fácilmente por la de un persa más, como su vestimenta. Vestía traje y corbata en la embajada pero se cubría con la túnica al salir a la calle. Su conocimiento del árabe, el turco y el persa eran exce-lentes, como comprobé en distintas ocasiones.<br />
- ¿Alguna en particular?<br />
- No sabría...!Espere! ¡Tal vez sí! En una ocasión, en un selecto club privado de Te-herán, conversábamos con un efendi turco, un individuo grueso y calvo con un mos-tacho enorme que comerciaba con varios países de Asia Central y conocía bien su situación política. Comentamos especialmente la cuestión del Tibet, Kashmir y el Punjab y convinimos en que repartir la zona sin tener en cuenta la división tribal, es-pecialmente en el caso de los sikhs es una barbaridad que traerá graves conse-cuencias, como en el caso de kurdos y armenios.<br />
- Más problemas nos causará la política de “laissez faire” de nuestro gobierno frente a la terca y prusiana actitud del sobrino de la reina, el kaiser Wilhelm. Con todo, comparto plenamente sus opiniones y su preocupación por Asia Central aunque más deberían preocuparse los Romanov y sólo piensan en Rasputin y majaderías medie-vales.<br />
- Mientras dialogábamos se acercó uno de los sirvientes de Lord Perceval, el persa que le dije, acompañado por un campesino polvoriento pobremente vestido pero in-maculadamente de blanco. Para mi sorpresa Perceval se levantó y le tomó ambas manos, se las besó inclinándose y se las posó en los ojos y la frente antes de volver a besarlas con respeto y devoción. Se apartaron unos minutos y hablaron una lengua que me sonó muy extraña. Más tarde él mismo me aclaró que era pahlevi,  persa an-tiguo, y que también hablaba pashtu, urdu, turco y varias de las lenguas árabes.<br />
- Llegamos Watson: éstos vehículos automóviles son muy eficaces; sólo espero que no proliferen en exceso pues sería insoportable.<br />
- Buenas noches. Desearíamos ver a Lord  Perceval, si no es molestia. ¿Me recuer-da? Ud. es Kavir, si no yerra mi memoria.<br />
- Su memoria es excelente, Dr. Watson. Es un honor Mr. Holmes.<br />
- El placer es mío, Mr. Kavir.<br />
- Pasen a la salita, por favor, Lord Karmatian les atenderá enseguida. Está conclu-yendo los postres.<br />
- ¡Qué gran placer Dr. Watson, después de tantos años! Mr. Holmes: es un honor re-cibirle en mi humilde casa. Acomódense, amigos míos. ¿Un té y un buen brandy?<br />
- Gracias, Lord  Karmatian. Perdone lo intempestivo de nuestra visita y sin avisar si-quiera, mas mi amigo Holmes deseaba resolver unas dudas y pensamos que podría ayudarnos.<br />
- Será para mí una alegría y una excusa para aumentar mi vanidad, si ello es posible.<br />
- Conoce Ud. la pérdida del manuscrito de Omar Khayyam en el naufragio...<br />
- Desde luego... ¡Terrible tragedia para toda la humanidad... y para la Gran Bretaña, más que nadie! El orgullo del imperio hundido durante su primer viaje triunfal a la excolonia  por un bloque de hielo que nadie vio. Imposible de creer si no fuera por-que lo dice el Foreign Office.<br />
- Hay mucho de grotesco en la tragedia humana, Lord Perceval.<br />
- Si lo dice por esos botes medio vacíos con alguna marquesa, sus joyas y el perrito de aguas, rodeados de centenares de personas que sentían adormecerse sus sentidos por el frío glacial del agua, o los de segunda y tercera clase que se fueron a pique con el barco, encerrados para que no molestaran la huida de los de primera, yo lo calificaría de despreciable y criminal antes que de grotesco.<br />
- Las fuentes oficiales dicen que los supervivientes no vieron el iceberg pero sí la tri-pulación de mando en el puente, que se hundió valerosamente con el barco. Los de-más botaron ya avanzada la tarde y el iceberg se había alejado por el lado opuesto.<br />
- Tal vez, Mr. Holmes pero ¿no le parece a Ud. como si Dios hubiera querido cas-tigar la soberbia de un pueblo que somete a otros a sus propios designios e intereses, fomentando la corrupción, la opresión y la pérdida de todos los valores éticos? No se puede, o no se debería, desafiar a los desesperados: pueden tener demasiado poco que perder y aceptar el desafío hasta las últimas consecuencias.<br />
- Al hilo de sus palabras me acude el viejo de la montaña, el temido amigo de Omar, Hassan ibn Sabbah.<br />
- El fundador de la secta de los asesinos: un personaje interesante de quien también se perdió la obra.<br />
- Algunos estudiosos, Watson, apuntan que los fidais podían haber salvado los libros de ibn Sabbah y que él mismo estaba aún vivo y huyó por ciertos túneles secretos, pero, si ello fuera cierto, Hassan habría vivido casi doscientos años.<br />
- Tras ibn Sabbah, según los ismailitas dodecimanos, hubo siete ancianos más hasta la llegada de Hulagu,  el Khan mongol que arrasó la fortaleza de Alamut.<br />
- Leyendas hay muchas, certezas menos. Los mongoles arrasaron Samarcanda, la derruyeron y la prearon, y nadie se salvó en Alamut. Los asesinos resistieron y fueron masacrados hasta el último: ya no hay fidais ni fedayins, ya no hay héroes en el siglo XX.<br />
- ¿Cree Ud. que nadie en Persia, en Siria o entre sufíes y derviches se acuerda ya                 de Omar?<br />
- Pregúntele al Aga Khan, imam de los ismailitas shiíes y una de las mayores for-tunas del mundo. El podría haber pujado por el manuscrito si hubiera querido, Mr. Holmes.<br />
- ¿Quién compraría por un precio desorbitado lo que en justicia le pertenece?<br />
- ¿Alguien muy rico? Holmes, me hace sospechar que para Ud. el accidente sería un atentado o un robo...<br />
- No, no se equivoca. Es una intuición y, a nuestra edad, es un divertimento seguir las intuiciones puesto que poco y mal podemos seguir otros instintos más juveniles. Pien-so que para muchos millones de musulmanes la subasta del libro habría sido un in-sulto intolerable y que, de querer herir al imperio, era una ocasión perfecta, única.<br />
Además, la brecha de agua se produjo justo a la altura de la sala de máquinas: falla-rían todos los sistemas en poco tiempo. En minutos se hallarían a oscuras y aturdidos por el humo del incendio y el caos, ocasión para que un hombre o un pequeño grupo perpetraran el robo y huyeran con el manuscrito.<br />
Habría que conseguir la lista de pasajeros y ver si han sobrevivido un grupo de mu-sulmanes shiíes, tal vez incluso el propio Aga Khan, y caso resuelto, Mr. Holmes.<br />
- Ya lo hice, Lord Perceval, y encontré, no a un shií, sino a tres. Un lord inglés y sus dos criados, uno persa y otro sirio, aunque no supe que el lord era shií hasta que el  amigo Watson me explicó cierta anécdota antigua.<br />
Si fuera Ud. tan amable me concedería un favor impagable: cumplir antes de la muerte un sueño.<br />
- Délo por hecho, Mr. Holmes.<br />
- Leer a Omar con un vaso de vino, sorbo a verso, en voz alta y en compañía de dos nobles amigos.<br />
- ¡Faltaría más! ¡Kavir!<br />
- Sí, señor.<br />
- El manuscrito y vino de Creta, por favor.<br />
<br />
---------------------------<br />
- Mr. Holmes...<br />
- ¿Qué, Watson?<br />
- ¿No piensa denunciarlo?<br />
- ¿Denunciar qué? ¿Denunciar a quién?<br />
- ¡Son unos asesinos!<br />
- Nosotros también, Watson, nosotros también...<br />
<br />
                                                                 ---------------------------<br />
<br />
Interesante narración...<br />
Y bien llevada, a mi entender, aunque plantea la tremenda duda de su autenticidad en dos sentidos, el de los hechos narrados y el de la autoría del relato.<br />
Si es un simple relato, su autoría es también relativa. Si no lo es, la autoría es un fac-tor clave.<br />
Me lo envió Sir Arthur Conan Doyle, a quien conocí en Londres en una reunión sobre fotografía, a la que era muy aficionado...<br />
Sí, desde luego, es notorio. Aquí las señoras hablaban de ello y los señores se refu-giaban tras los vasos y reían a coro sin disimulo. Especialmente desde que afirmó ha-ber visto fotografías de hadas y elfos y alguna forma ectoplasmática.<br />
No obstante, pese a su abierta imaginación, era un hombre muy sensato, aún diría más, metódico. Tomaba notas de todo en libretas que almacenaba y archivaba con-cienzudamente.<br />
Nadie lo duda. ¿Le comentó algo más sobre el relato?<br />
Sí, fue muy rotundo. Dijo que le habían aconsejado que no lo publicara, ni aún en provincias. Estuvo tentado de hacerlo incluso con otros personajes menos delatores pero los consejos se transformaron en una ola de artículos dudando de su lucidez mental y se dio cuenta de que el aviso era muy serio. Me lo ofreció como quien acaba de descubrir la dinamita y no sabe muy bien si patentarla o tirarla.<br />
Gran dilema el del señor Nobel, a quien forzosamente he de estar agradecido pues su dinero me fue muy bien, especialmente a mi señora.<br />
Sí, Albert, no es fácil vivir de las matemáticas...<br />
Ni de la justicia o la bondad, Mohandas, ni de la literatura o la poesía, ¿verdad, Rabindranaz?<br />
Ni de la enseñanza, sin duda. ¿Qué haría en su lugar?<br />
No lo sé. Si en mi mano estuviera hacer un arma definitiva, capaz de disuadir al ene-migo por su capacidad de aniquilación, pensaría que el enemigo también podría ha-cerse con ella. En el caso del avance tecnológico armamentístico la labor de los inte-lectuales y científicos es hacerla asequible a todas las partes del conflicto, precisa-mente para evitar el conflicto en sí.<br />
El mayor progreso de la humanidad será abolir los ejércitos y destinar al bienestar los recursos que ahora se dedican al malestar, comenzando por el imperialismo y el dominio de unos pueblos sobre otros.<br />
O de unos hombres sobre otros, o de los hombres sobre las mujeres y viceversa.<br />
Cuando llegamos aquí me entra siempre un vacío en el estómago y pienso en las generaciones que, visto lo que hacemos hoy de cara al futuro, serán necesarias para acabar con la ignorancia de tantos millones de seres que luchan a duras penas por sobrevivir al día, por dar un paso tras el último sin caer derrotado.<br />
Será hambre, ya es hora de comer algo.<br />
Comamos pues.<br />
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<item>
<title>En el Planeta</title>
<link>http://hipertextos.bitacoras.com/archivos/2005/06/02/en_el_planeta</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://hipertextos.bitacoras.com/img/terra.jpg" title="En el Planeta"/><br />
<br />
por Pol Ferran Acózar<br /><br /><i>«No marcha firme por el Camino, el hombre que no recogió <br />
el fruto de la Verdad.  Si pudo arrebatarlo al Árbol de la Ciencia, <br />
sabe que los días pasados y los días por venir, <br />
en nada difieren del alucinante primer día de la Creación».<i><br />
<br />
«Rubayyat»<br />
Omar Jayyam<br />
<br />
<br />
<br />
EN EL PLANETA<br />
<br />
I<br />
<br />
Otra vez amanece<br />
en el planeta<br />
y éste es como una nave a la deriva<br />
atrapada a un caluroso remolino<br />
del universo.<br />
<br />
La luz despierta al mundo <br />
desde el horizonte<br />
y es una lluvia de fuego sobre las olas,<br />
un rocío  de llamas sobre los labios<br />
de las hojas.<br />
<br />
El pez come y es comido<br />
silenciosamente,<br />
también las olas mastican la arena<br />
que paciente escucha<br />
su respiración eterna.<br />
<br />
Bosteza la serpiente<br />
sobre la tierra:<br />
atrás dejó la humedad oceánica<br />
de la oscuridad, el trémulo gemido<br />
de una pequeña muerte. <br />
<br />
Aprendió a andar<br />
sobre las patas,<br />
consiguió volar bajo las alas,<br />
es reina en los bosques de abedules<br />
y sobre las nubes.<br />
<br />
Sopla una brisa suave<br />
sobre la hierba:<br />
hay un niño que juega a ser hombre<br />
y aprende a comprender mirando<br />
su enorme tristeza.<br />
<br />
Y mientras tanto, solo, <br />
en el laberinto,<br />
un hombre ha dejado de andar:<br />
vive un sueño y sueña<br />
que está vivo.<br />
<br />
<br />
II<br />
<br />
Atiende, ha amanecido<br />
en el planeta;<br />
el fuego quema al agua, el agua<br />
flota en el aire: somos gas, líquido,<br />
somos luz.<br />
<br />
Escucha el movimiento<br />
del universo:<br />
el doloroso germinar de una semilla,<br />
el bostezo perezoso y grave<br />
de la montaña.<br />
<br />
Huele el aliento tímido<br />
de la brisa,<br />
la humedad de este suelo desconocido<br />
donde lo muerto revive<br />
de sus cenizas.<br />
<br />
Siente en tu cuerpo el gemido<br />
de los astros<br />
mientras danzan embriagados como mareas,<br />
al tiempo de lo que son y han sido<br />
van orbitando. <br />
<br />
La lengua del mundo saborea en tí<br />
lo dulce del veneno<br />
y la acidez de la curación, mascas la muerte <br />
salada en todos los frutos de la tierra:<br />
estás vivo y también eres carroñero.<br />
<br />
<br />
Bostezas sobre su vientre<br />
y la miras a los ojos:<br />
vas a su encuentro cuando la despides,<br />
eres el mundo y surcas tus mares<br />
como un loco.<br />
<br />
Noctámbulo y embriagado,<br />
en el laberinto,<br />
el hombre cree ser su invento y su esposa,<br />
 puta, y su madre, máquina, en el infierno <br />
de los perdidos.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
III<br />
<br />
El descanso es peligroso<br />
en el planeta:<br />
acecha el cazador por todas partes,<br />
a veces el veneno está en el aire,<br />
a nadie le conviene exponerse demasiado.<br />
<br />
Roja es la sangre<br />
sobre la tierra,<br />
rojo, el metal en la fragua<br />
y roja es la espada <br />
en la guerra.<br />
<br />
Sin embargo, no es cuestión<br />
de colores la batalla:<br />
el hambre es siempre el enemigo<br />
y el botín es siempre el mismo:<br />
placeres de plata.<br />
<br />
Siente: la furia de la ola<br />
que golpea la roca,<br />
la raíz del acebo que penetra en la piedra,<br />
y en ella crece depredando,<br />
hasta que la quiebra.<br />
<br />
El que no vive, muere:<br />
debes tener miedo.<br />
Pero también debes ser valiente,<br />
porque la araña es más fuerte, pero la mosca<br />
sobrevive siempre.<br />
<br />
Reconoce: ¿por quien luchas?<br />
oh, niño, por tu madre,<br />
oh, muchacho, tu doncella,<br />
oh, padre, tus esposas,<br />
oh, viejo, siempre es ella.<br />
<br />
¿No oyes su voz melódica<br />
desde el laberinto:<br />
donde el hombre arácnido teje su red<br />
y tu, hombre insecto, suplicas,<br />
atrapado en la tela que no puedes ver?<br />
<br />
<br />
IV<br />
<br />
Es verdad, sin mentira:<br />
lo que está abajo<br />
es como lo que está arriba<br />
y lo que está arriba <br />
es como lo que está abajo.<br />
<br />
Decae ya el sol en el planeta,<br />
y es extraño, pero al mismo tiempo,<br />
¿no es ahora cuando es más bello,<br />
volviendo melancólico<br />
al horizonte eterno?<br />
<br />
Mi padre es el sol,<br />
mi madre la luna,<br />
el viento me ha llevado en su vientre<br />
y la tierra ha sido <br />
mi nodriza.<br />
<br />
Soy hijo de las dos caras <br />
de un mismo universo,<br />
todo cuanto es se une en mí:<br />
perfectamente ordenado,<br />
exactamente pensado.<br />
<br />
Mira: las dos cabezas de una misma serpiente<br />
que cara a cara <br />
se encuentran enroscadas entre ramas:<br />
una de ellas ríe y la otra está llorando.<br />
De su beso asesino nace el huevo del conocimiento.<br />
<br />
El hombre encuentra el huevo<br />
y lo rompe.<br />
En su interior: una serpiente de dos cabezas,<br />
una es buena, la otra es malvada,<br />
su beso pone un huevo <br />
y el hombre comprende.<br />
<br />
Dos hombres ciegos,<br />
en el laberinto,<br />
vagando encuentran un huevo:<br />
lo compran y lo venden, lo guardan entero<br />
en un frasco de cristal.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
V<br />
<br />
Nada es más triste<br />
en el planeta,<br />
que el viejo atardecer:<br />
el rey fuerte despidiéndose<br />
de su arcaico poder.<br />
<br />
Sentado bajo el roble,<br />
espera:<br />
observa las nubes en el cielo,<br />
los carros de vapor que se congregan<br />
formando un falso techo.<br />
<br />
El viento roba el aliento<br />
a los que respiran,<br />
como un cuchillo invisible que corta la piel,<br />
es él, silbante mensajero<br />
que precede la tormenta.<br />
<br />
Ruge el cielo iracundo<br />
su tenebroso rayo,<br />
y mil tambores resuenan encerrados,<br />
y mil voces pronuncian venganza<br />
desde lo profundo.<br />
<br />
Sentado en su trono<br />
bosteza al dormirse,<br />
su amenaza es de chiquillo envalentonado<br />
y al huir es como un perro<br />
que esconde el rabo.<br />
<br />
Un loco no se oculta <br />
tras su persona,<br />
ni esgrime sus máscaras contra sus otros yoes,<br />
sino que sincero odia a la muerte con ira<br />
y ama la luna con lunática devoción.<br />
<br />
El rey impasible del laberinto,<br />
antes de ser humano es persona,<br />
antes de ser mujer es femenino<br />
(y antes de ser hombre es masculino),<br />
se finge inmortal por su caduca heroicidad <br />
(y antes de viejo es ostentación y decadencia),<br />
adora al hombre entronizado<br />
(y su rito es la ciencia,<br />
su jardín, el dinero,<br />
y su infierno: la realidad).<br />
<br />
<br />
<br />
VI<br />
<br />
Tu sonrisa fresca se desparrama en mi boca<br />
como chorros de aceite entre mis engranajes,<br />
como el agua helada que brota sobre las rocas:<br />
como hojas de otoño desprendidas del ramaje<br />
que mecidas por el viento se arrugan como horas<br />
allá donde caen.<br />
<br />
Hundido en tí, voy cazando tus gemidos largos<br />
de mariposa blanca con la red de mis labios<br />
y noctámbulo te sigo, saltando entre lirios,<br />
de flor en flor hechizado hasta estar perdido<br />
por zarzas que crecieron en antiguos caminos,<br />
al norte del lago,<br />
 en el país del delirio.<br />
<br />
Tan oscuro como en un principio y, sin embargo,<br />
distingo tu cuerpo invisible a mi alrededor.<br />
En tu jardín, el silencio es como un fruto amargo<br />
que emerge entre las yedras, desnudo y sin pudor.<br />
Tan mudamente me habla que el vacío largo<br />
es como un rumor. <br />
<br />
Te abrazo y tu cuerpo es como niebla que se esparce,<br />
como una nube en mis brazos que desaparece.<br />
Te beso y tu aliento me abrasa hasta en la sangre<br />
como un veneno dulce en tu lengua de serpiente.<br />
Te he visto y eras como un mareo vacilante<br />
entre las sienes.<br />
<br />
¿No eras tú, Zenobia, la que enloquecías gatos<br />
con tus murmuros, por las callejas de Palmira?<br />
He entrado en tí para encontrarte, como un manzano<br />
en cuyas ramas susurra tus nombres la brisa,<br />
como un lucero que anuncia el fin entre los astros<br />
con su primera risa.<br />
<br />
Ahora, duermo en tí, sueño en tu pecho desnudo<br />
y en mí descansan como niños todos los llantos<br />
y en mí susurran como risas todos sus cantos;<br />
me abro extrañamente mientras te pregunto<br />
¿en qué lugar escondes el principio del mundo<br />
y desde cuando?<br />
<br />
He visto en tus ojos luna todas las galaxias,<br />
he respirado en tus labios todos los recuerdos,<br />
he jadeado contigo y tu estabas dentro:<br />
«desde siempre», has respondido y tu voz sonaba<br />
como silencio.<br />
<br />
<br />
VII<br />
<br />
Ya es negra noche<br />
en el planeta,<br />
y el péndulo del tiempo oscila sin descanso<br />
mientras dibuja el círculo <br />
que se está cerrando<br />
<br />
Responde la rana al tic-tac<br />
del grillo<br />
con su croar gelatinoso de paciencia,<br />
y observa fascinada los infinitos espacios<br />
de un mismo momento eternizado.<br />
<br />
Es lo que será, lo que es y lo que ha sido,<br />
y es imposible contenerlo,<br />
porque ninguna casa puede contener<br />
los troncos de aliso<br />
de sus propios cimientos.<br />
<br />
Todo cabe en él,<br />
pero él no cabe en ninguna parte.<br />
Observa el expandirse de este todo sobre la nada,<br />
tiende tu mano a las incontenibles manifestaciones<br />
de un mismo lugar:<br />
<br />
verás las estrellas colgadas<br />
en la oscuridad del cielo,<br />
el abrirse de los pétalos de un pensamiento,<br />
bailarás el ritmo de todas las palpitaciones <br />
engendradas;<br />
<br />
serás él con ella,<br />
un solo ser desbordado<br />
sobre el vacío,<br />
serás luz y sombra,<br />
calor y frío.<br />
<br />
Deja dormir al hombre en su lecho,<br />
en el laberinto,<br />
como en un sueño oirás su triste aullido<br />
de lobo encerrado en una miserable vida<br />
de perro domesticado y herido.<br />
<br />
<br />
I…<br />
<br />
La luz de la estrella<br />
acaricia el planeta<br />
como un lento manantial <br />
de destellos purpúreos<br />
sobre el mar y la tierra.<br />
<br />
Bajo la inalcanzable bóveda,<br />
se expande el mar brillante,<br />
como una sola sábana de cristal infinito<br />
que danza con el viento y se deshace en hilos,<br />
mientras larga y suavemente<br />
se abraza a la esfera en ondas de vidrio.<br />
<br />
El agua que agarra el suelo<br />
con sus espumosas manos<br />
redescubre hoy el viejo amanecer;<br />
la estela de luz dorada que recibe a la estrella,<br />
entera al horizonte se va doblando<br />
como la primera vez.<br />
<br />
La luz es luz de bienvenida<br />
a aves que sobre el agua cazan<br />
a peces que bajo el mar cabalgan<br />
al verde que crece y se extiende<br />
a los árboles que esperan agarrados<br />
a la tierra que escucha callada<br />
a los seres que sobre el planeta dan pasos<br />
todavía.<br />
<br />
Hoy es domingo industrial<br />
en el planeta.<br />
Y eso es así para todos,<br />
aunque no todos lo sepan;<br />
y eso es así de importante<br />
aunque la vida no repare en ello.<br />
<br />
Ni siquiera  <br />
las rocas grises<br />
que sobre el mar<br />
van formando<br />
el espigón de piedra<br />
en el que un hombre sentado<br />
sobre su punta piensa<br />
en alguien<br />
que tampoco sepa nada<br />
pero<br />
que con la misma duda<br />
esté mirando<br />
la misma estrella.<br />
<br />
<br />
<br />
Pol Ferran Acózar]]></description>\n</item>

<item>
<title>Ridente Dicere Verum</title>
<link>http://hipertextos.bitacoras.com/archivos/2005/06/02/ridente_dicere_verum2</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://hermeticos.bitacoras.com/img/7.dioniso.jpg" title="Sátiro"/><br />
<br />
Una Aproximación al Origen de la Sátira<br />
por Anna Llucià<br /><br /><a href="http://hermeticos.bitacoras.com/archivos/2005/06/02/ridente_dicere_verum2">Leer el Artículo entero</a>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Diccionarios de Sumerio, Acadio, Hitita y Hurrita</title>
<link>http://hipertextos.bitacoras.com/archivos/2005/06/02/diccionarios_de_sumerio_acadio_hitita_y_hurrita</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://archeologysumer.free.fr/Images/Batiments/ziggurat_urnammu.jpg" title="Ziggurat"/><br />
<br />
por Carles Acózar<br /><br />Nuevos diccionarios Terminológicos Religiosos Sumerios, Acadios, Hititas y Hurritas.<br />
<br />
Estudios de Carlos Acózar i Gómez.<br />
<br />
<a href="http://hermeticos.bitacoras.com/categorias/diccionario_sumerio_y_acadio">Diccionario de Sumerio y Acadio</a><br />
<br />
<a href="http://hermeticos.bitacoras.com/categorias/diccionario_hitita_y_hurrita">Diccionario de Hitita y Hurrita</a>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Què és Hipertextos? (català)</title>
<link>http://hipertextos.bitacoras.com/archivos/2005/06/02/que_es_hipertextos_catala</link>
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<br />
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<br />
Barcelona, 1 de  juny de 2005<br />
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